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La cuna del talento

4 de Enero de 2017

Infíltrese con nosotros en lo más íntimo de los hogares de nuestras más destacadas luminarias artísticas. Con usted, el pilar y las bases para lo mejor de la poesía, prosa y canto.

 

César Vallejo, La Libertad

Por más escalofriante que resulte, sorprende conocer que el más destacado poeta nacional utilizó al cementerio de su ciudad, al cual accedía visualmente a través de su ventana, como fuente de inspiración para la famosa Los heraldos negros, Poemas humanos y España aparta de mí este cádiz. En honor al poeta, la calle de su casa lleva su nombre. Está ubicada en la Av. Vallejo 1046, dentro de la serranía de Santiago de Chuco. El recinto fue parte del regalo de bodas que le ofrecieron sus padres, allá por 1837. Construida a base de arcilla y aún pintada de cal, hoy la casa es también un atractivo museo.

Mario Vargas Llosa, Arequipa

“La casa en que nací, en el número 101 del Boulevard Parra, no tiene ninguna distinción arquitectónica particular, salvo la vejez que sobrelleva con dignidad. Es una casa republicana, de principios del siglo veinte”. Así describe su primer hogar el Premio Nobel de Literatura 2010, quien siempre recuerda el modo en que los dos colosos arequipeños, el Misti y el Chachani, engalanaban el lado oeste de la construcción. Tal vez solo sea coincidencia, pero el escritor ha calado tanto en la historia nacional que unos arqueólogos recientemente descubrieron que su casa fue construida sobre un cementerio prehispánico.

Chabuca Granda, Lima

Si bien por el trabajo de su padre, don Eduardo Granda San Bartolomé, quien laburaba como ingeniero minero en Apurímac, ella nació en provincia. Con tan solo dos años y medio llegó a Barranco, específicamente a la Bajada de Baños 335, a un lado del Puente de los Suspiros. Hoy, frente a la cuna que meció su niñez y lo filarmónico de su voz, se erige una estatua de color bronce, donde se le puede apreciar gesticulando de la misma manera en la que lo hacía hace tres décadas, antes de fallecer en Miami.

 

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