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YO SOY UNA MUJER

17 de Mayo de 2016

ELLAS NACIERON BIOLÓGICAMENTE VARONES, PERO CON IDENTIDAD FEMENINA. PARA DEMOSTRAR EXTERIORMENTE SU ESENCIA HAN PASADO POR UNA TRANSICIÓN, CONVIRTIÉNDOSE EN UNA DE LAS MILES DE TRANSGÉNEROS EN NUESTRO PAÍS. AQUÍ NOS CUENTAN CÓMO LUCHAN POR QUE LA SOCIEDAD LAS ACEPTE Y EL ESTADO RECONOZCA SUS DERECHOS...

“Tengo éxito en Tinder y en las discotecas”
LEYLA HUERTAS CASTILLO

SER TRANS no tiene que ver con quién te gusta, sino con
tu identidad. Yo supe que era mujer desde muy chica, pero
mi transición la empecé recién a los 26 años, una edad en
la que una ya cuenta con cierta madurez emocional.
Justo acababa de terminar la universidad. Me gradué
en Agronomía, pero no pude desarrollar mi carrera
profesional, pues por más currículum que mandé ninguna
empresa me contrató debido a la discriminación que
existe hacia personas transgénero.
Desde hace un año dirijo Fémina, un estudio de
investigación de la ONG Epicentro que busca estrategias
para mejorar la situación de las mujeres trans con VIH.
No solo dándoles condones, sino también terapia hormonal.
Las reuniones que he convocado me han hecho
conocer a personas muy capaces que también les cuesta
conseguir empleo por su condición.
En el aspecto legal es complicadísimo, pero en el
aspecto social es divertidísimo. A los hombres peruanos
les gustan las trans. Tengo éxito tanto en Tinder como en
discotecas. Al comienzo dicen que no, más por guardar las
apariencias con los amigos, pero después lo ven como algo
normal. Realmente no se complican.

 

****

“Hay que educar a la sociedad sobre nosotros”
MARINA KAPOOR

EMPECÉ A HORMONARME y a transformar mi cuerpo a
los 18 años. Al notar esos cambios, mi madre se desesperó
tanto que un día cogió un cuchillo y me atacó. Tuve que
internarla un mes en salud mental. Quizá le afectó, especialmente,
porque yo era su único varón. Mi padre sí me
comprendió. “Aunque te pegue igual te van a seguir gustando
los hombres”, me dijo antes de abrazarme.
Otro momento difícil para mí fue cuando casi
muero tras una inyección mal puesta. Me ponía medio
litro de polímero cada año en una jeringa grande, que
se compra en las veterinarias, para darle volumen a los
glúteos y formar las caderas. En una de las últimas sesiones
la encargada me puso la anestesia directo a la vena y
casi me voy a la otra.
Me incomoda que en la calle me vean como un
bicho raro. Deberíamos vivir cada uno nuestro día a día,
sin andar fijándonos en los demás. El gran problema es
que algunas personas utilizan la ignorancia de la gente
para discriminarnos. Para salir de eso hay que educar a la
sociedad sobre nosotros.
He notado, felizmente, un cambio positivo en las
municipalidades. Hace poco el gerente de una tienda me
faltó el respeto. Se refería a mí como “señor, señor” y cuando
le increpé que no me llame así me dijo “es que no sé qué
eres”. Fui a la comisaría a traer al fiscal y este se portó muy
bien. Espero que sigamos avanzando como sociedad. Por
lo menos mi mamá ya se refiere a mí como transexual y no
como “el monstruo”.

****

“Tengo que reclamarle al Estado por mi identidad”
IVANNY ALESSA SUÁREZ

MIENTRAS en otros países el cambio de nombre en el DNI
es por la vía administrativa, en Perú todavía se tiene que
hacer por la vía judicial. Es decir, hay que pagarle a un
abogado para reclamarle al Estado por tu propia identidad.
Increíblemente hay casos en que te la pueden negar.
No hay nada mejor que mostrarse tal y como es
uno de forma espontánea. Cuando era hombre no podía
hacerlo. Todo el tiempo tenía que fingir una actitud masculina
y pensar en cómo debía actuar. Por eso al ser mayor
de edad fui al endocrinólogo para iniciar mi transición.
Al comienzo el médico no me entendió, pero luego
se informó bastante y me ayudó. Yo ahorraba las propinas
que me daba mi papá para pagar las consultas y el tratamiento.
Noté que había dado resultado cuando entré a
los servicios higiénicos de hombres de un supermercado
y un chico me dijo “amiga, te has equivocado, el baño de
mujeres es al lado”. Ahora estudio estilismo y trato de
desenvolverme profesionalmente. Al verme en el espejo
me reconozco y me gusto a mí misma. Afortunadamente
el juicio por mi DNI salió a mi favor y solo espero que
pasen las elecciones, pues en esa época no se podía hacer
modificaciones, para canjearlo.

***

“Me veo y siento como una mujer completa”
CECILIA CASTILLO

COMO EN TODO, hay cosas buenas y cosas malas de ser
mujer. Me gusta sentirme halagada con los piropos de
los chicos en la calle y me desagrada el acoso callejero o
ser vista solo como un objeto sexual. El hombre no comprende
que el cuerpo de una mujer es de ella, no de él.
Desde pequeña me sentía mujer. No estaba conforme
con la imagen de niño que mostraba exteriormente.
No me gustaba usar pantalón o camisa, prefería la
ropa femenina. Al no estar identificada con lo biológico
de un hombre fui investigando, hasta redescubrir que
era una mujer trans.
Empecé el tratamiento hormonal a los 19, paré
un tiempo y lo retomé a los 21. En ese proceso hubo
momentos de dificultad, como el dolor que sentía al
crecerme el pezón. Pero la felicidad era mayor, al notar
que un vestido me quedaba bien, la forma de mi cuerpo
cambiaba, la vellosidad se reducía y el cabello me crecía.
Me veo y siento como una chica. Afortunadamente
he podido conseguir un trabajo de teleoperadora en un
call center. Allí me tratan como a una chica más. Y eso
me gusta, porque nosotros somos mujeres. Mujeres
completas.

***

“Estuve en La Marina y me subía la adrenalina pensar que me podían descubrir”
SABY CATASHUNGA

UNA HA TENIDO tantas experiencias que la marcan, pero
de todo hay que sacar lo bueno. Desde que tengo uso de
razón me sentí diferente de todos los niños de mi edad.
Algo que me nacía adentro, difícil de explicar con palabras.
Empecé mi transición hace 6 años. Antes me consideraba
gay, pues no sabía que era trans.
Mi mamá cree que solo hay hombre y mujer y
por eso he pasado duros momentos con ella. Me veía mal
porque me vestía con ropa pegada. Trato de llevar la fiesta
en paz, pero no faltan las discusiones. Noto su incomodidad,
por ejemplo cuando me dice córtate el pelo. Pero qué
puedo hacer si es parte de mi identidad.
Soy conductora de vehículos. Llevo a personas que
me conocen desde hace tiempo y confían en mí. Para una
trans es difícil conseguir empleo. He llevado mi CV a diferentes
empresas y siempre me dicen que no hay vacantes.
Sin embargo, sí sé que reciben nuevo personal. Me incomoda
que cuando hago colas algunos se burlan, pero es mi
vida y punto. Ellos para mí no son nadie.
Estuve dos años en La Marina, entre el 95 y el 97. En
ese tiempo era obligatorio y bastante duro. Debo decir que
me enseñó bastantes cosas, como orden, limpieza y lealtad.
Tuve una que otra aventura adentro. Me subía la adrenalina
al pensar que me podían descubrir. No sé cómo habré sido
mi vida pasada, pero si me dieran la opción volvería a elegir
ser trans para seguir luchando por nuestros derechos.

***

“Pagamos nuestros impuestos, pero no nos reconocen como ciudadanas”
ALESSANDRA BRISTOL

EN MI MENTE siempre me sentí mujer. Me gusta esa forma
femenina de ver la vida con cautela, analizar muy bien las
cosas y ser sensible. Cuando hago terapia hormonal me
vienen los mismos síntomas que las chicas pasan cuando
están con la regla, desde llorar mucho hasta tender a ser
histérica. Eso no me gusta, pero es parte de ser mujer.
Hay que tener mucha valentía y autoestima para
ser trans. Una sabe que los que pasen voltearán a mirarte,
algunos sorprendidos y otros molestos. La sociedad es
cruel y la presión es más negativa que positiva. El Estado
tampoco ayuda mucho, pues falta que apruebe un proyecto
de ley de identidad de género, que vaya de la mano de
una ley laboral. Nosotras pagamos nuestros impuestos
pero no nos reconocen como ciudadanas.
En mi caso, ninguna persona me ha manifestado
repulsión. Mis padres me apoyaron y en el colegio nadie se
metía conmigo, más bien yo mostraba liderazgo. El único
problema que tengo es con los chicos en la calle, ya que
varios me dicen cosas. No me agrada porque algunos de
sus “piropos” son excesivos.
Estudié diseño de moda en los más prestigiosos
institutos y he vestido a gente muy importante. Mi estilo es
vintage, clásico, romántico y un poco sexy. La alta costura
y el pret-à-porter con detalles de lujos son lo mío. Por el
momento me dedico al maquillaje profesional, pero sin
duda pronto volveré al mundo de la moda.

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